lunes, 14 de abril de 2014

10 mitos desmentidos sobre el cáncer

Si googleamos las palabras “curar cáncer” encontraremos millones de páginas web y otra cantidad igualmente enorme de vídeos de YouTube. El problema es que gran parte de la información que hay es, en el mejor de los casos, inexacta y, en el peor, peligrosamente engañosa. Hay un montón de páginas sobre el cáncer de fácil comprensión y basadas en evidencia, pero hay otras que sólo se dedican a difundir mitos.


por Oliver Childs*

Así, nos puede resultar difícil distinguir la realidad de la ficción, ya que mucha de la información inexacta se ve y suena perfectamente posible. Pero si rascamos un poco la superficie y observamos bien las evidencias, muchas de las "verdades" continuamente perpetuadas van a terminar por desprenderse.

En este post, vamos a analizar diez mitos sobre el cáncer con los que nos encontramos  regularmente. Motivados por la evidencia y no por la retórica o la anécdota, describiremos lo que muestran en realidad las investigaciones.

Mito 1: El cáncer es una enfermedad moderna hecha por el hombre

Puede ser que hoy esté más en boga en la conciencia pública que en el pasado, pero el cáncer no es una enfermedad "moderna" hecha por el hombre de la sociedad occidental. El cáncer ha existido desde que existen los seres humanos. Fue descrito hace miles de años  por médicos egipcios y griegos, y los investigadores han descubierto signos reveladores de cáncer en un esqueleto de 3000 años de antigüedad.
Si bien es cierto que las enfermedades globales relacionadas con el estilo de vida como el cáncer están en aumentoel mayor factor de riesgo para el cáncer es la edad.
El simple hecho es que más personas viven lo suficiente para desarrollar cáncer debido a nuestro éxito en la lucha contra las enfermedades infecciosas y otras causas históricas de muerte como la desnutrición. Es normal que el daño en el ADN de nuestras células aumente a medida que envejecemos y es ese daño el que puede conducir al desarrollo de cáncer.
Además, ahora somos capaces de diagnosticar los cánceres con mayor precisión, gracias a los avances en detección, diagnóstico por imágenes y patología.
Claro, el estilo de vida, la dieta y otras cosas como la contaminación del aire en conjunto tienen un gran impacto en nuestro riesgo de padecer cáncer -fumar, por ejemplo, está relacionado con la cuarta parte de todas las muertes por cáncer en el Reino Unido- pero eso no es lo mismo que decir que es una enfermedad moderna hecha por el hombre. Hay un montón de causas naturales de cáncer -por ejemplo, uno de cada seis cánceres en todo el mundo es provocado por virus y bacterias-.

Mito 2: Los superalimentos previenen el cáncer
Se dice que hay que comer arándanos, remolacha, brócoli, ajo, té verde... y la lista sigue. A pesar de los miles de sitios web que afirman lo contrario, no existe tal cosa como un "súper alimento". Es un término de marketing utilizado para vender productos y carece de base científica.
Eso no quiere decir que no debemos pensar en lo que comemos. Algunos alimentos son claramente más saludables que otros. El arándano o una taza de té verde sin duda podría ser parte de una dieta sana y equilibrada. Abastecernos de frutas y verduras es una gran idea, y comer una variedad de diferentes verduras es útil también, pero qué verduras específicas elijamos en realidad no importa.
Nuestros cuerpos son complejos y el cáncer también lo es, por lo que es una burda simplificación decir que cualquier alimento, por sí solo, podría tener una gran influencia sobre la probabilidad de desarrollar cáncer.
La constante acumulación de evidencia durante varias décadas apunta a que la mejor manera de reducir el riesgo de cáncer es mediante una serie de conductas saludables a largo plazo, tales como no fumar, ser activo, mantener un peso corporal saludable y reducir el alcohol.

Mito 3: Las dietas “ácidas” producen cáncer
Algunos mitos sobre el cáncer son sorprendentemente persistentes, a pesar de contradecir principios básicos de biología. Una de esas ideas es que las dietas excesivamente “ácidas” hacen que la sangre se vuelva “demasiado ácida”, lo que puede aumentar el riesgo de cáncer. Entonces, proponen aumentar la ingesta de alimentos “alcalinos” saludables como verduras y frutas (incluyendo, paradójicamente, a los limones).
Esto es un sinsentido biológico. Es cierto que las células de cáncer no pueden vivir en un ambiente excesivamente alcalino, como tampoco lo podría hacer ninguna de las otras células de nuestro cuerpo.
La sangre suele ser ligeramente alcalina, esto es regulado por los riñones dentro de un rango muy estrecho y perfectamente saludable. No podemos modificarlo durante una cantidad significativa de tiempo por algo que comamos. Y, si bien comer verduras verdes es saludable, no tiene ningún efecto en cuán ácido o alcalino sea nuestro cuerpo.
Hay algo que se llama acidosis, se trata de una condición fisiológica que se produce cuando los riñones y los pulmones no pueden mantener el pH del cuerpo en equilibrio. A menudo es el resultado de una enfermedad o de envenenamiento grave, puede ser mortal y requiere atención médica urgente, pero no ocurre debido a dietas ácidas.
Sabemos que el ambiente inmediato alrededor de las células cancerosas (o  microambiente) puede volverse ácido. Esto es debido a la forma diferente en que los tumores crean energía y usan el oxígeno en comparación con el tejido sano. Los investigadores están intentando comprender cómo sucede esto, con el fin de desarrollar tratamientos contra el cáncer más efectivos.
Pero no hay buena evidencia que demuestre que la dieta pueda manipular el pH del cuerpo o que tenga algún impacto sobre el cáncer.

 Mito 4: El cáncer se alimenta de los dulces
Según otro mito, una gran cantidad de azúcar 'alimenta' las células cancerosas, lo que sugiere que los dulces deben ser totalmente eliminado de la dieta de un paciente. Varios estudios determinaron que las células cancerosas consumen más azúcar (glucosa) que las células sanas. Pero ningún estudio reveló que el consumo de azúcar implique que el cáncer empeore. Sin embargo, la alimentación con un alto contenido en azúcar sí puede causar obesidad, que está asociada a un riesgo elevado de padecer algunos tipos de cáncer. 
Otra idea muy repetida es que una gran cantidad de azúcar "alimenta las células cancerosas", lo que sugiere que debería ser completamente desterrada de la dieta de un paciente.
Este mito surge como una simplificación de un área de gran complejidad que estamos empezando a entender.
El término “azúcar” refiere a una serie de moléculas que incluyen azúcares simples que se encuentran en las plantas, glucosa y fructosa. El azúcar blanca de mesa se llama sacarosa y se hace a partir de la glucosa y la fructosa. Todos los azúcares son carbohidratos, moléculas hechas de carbono, hidrógeno y oxígeno. Los carbohidratos –provengan de un pastel o de una zanahoria- se descomponen en nuestro sistema digestivo para liberar glucosa y fructosa. Éstos son absorbidos en el torrente sanguíneo para proporcionarnos energía para que vivamos.
Todas las células, sean cancerosas o no, utilizan la glucosa para obtener energía. Dado que las células cancerosas generalmente crecen muy rápido en comparación con las células sanas, tienen una demanda particularmente alta de este combustible. También hay pruebas de que utilizan la glucosa y producen energía de manera diferente a las células sanas. Los investigadores trabajan para entender esas diferencias en el uso de energía con el fin de explotarlas para desarrollar mejores tratamientos (incluyendo a la interesante droga DCA, aunque aún lejos de ser aprobada).
Pero todo esto no significa que el azúcar de los pasteles, caramelos y otros alimentos azucarados alimenten específicamente a las células cancerosas, o de manera diferente que cualquier otro tipo de carbohidratos. Nuestro cuerpo no elige qué células obtienen ese combustible, sólo convierte la mayoría de los carbohidratos que ingerimos en glucosa, fructosa y otros azúcares simples y son luego absorbido por los tejidos cuando necesitan energía.
Si bien es una buena idea limitar los alimentos azucarados como parte de una dieta saludable para evitar el aumento de peso, eso está muy lejos de decir que los alimentos azucarados alimenten específicamente a las células cancerosas .

Mito 5: El cáncer es un hongo y el bicarbonato de sodio es la cura
Esta "teoría" proviene de la observación -no muy atenta- de que "el cáncer es siempre blanco".
El problema obvio con esta idea -aparte del hecho de que las células cancerosas claramente no son de origen fúngico- es que el cáncer no siempre es de color blanco. Algunos tumores los son,  pero otros no. Pregúntele a cualquier patólogo o cirujano de cáncer, o haga una búsqueda de imágenes en Google.
Los defensores de esta teoría dicen que la causa del cáncer es debida una infección por el hongo Cándida y que los tumores son en realidad un intento del cuerpo de protegerse de esta infección. Sin embargo, no hay evidencia para demostrar que eso es cierto.
Además, un montón de personas perfectamente sanas pueden estar infectadas por cándida -es parte de la matriz normal de microbios que viven en (y de) todos nosotros. Por lo general, nuestro sistema inmunológico mantiene la cándida bajo control, pero las infecciones pueden ser más serias en personas con sistemas inmunes comprometidos, como en las VIH-positivas.
La "solución simple" aparentemente es inyectar bicarbonato de sodio en los tumores. Esto ni siquiera es el tratamiento usado para tratar infecciones por hongos probadas, menos aún para el cáncer. Por el contrario, hay buena  evidencia de que altas dosis de bicarbonato de sodio pueden conducir a graves consecuencias, incluso mortales.
Algunos estudios sugieren que el bicarbonato de sodio puede afectar cánceres trasplantados en ratones o en células cultivadas en el laboratorio, mediante la neutralización de la acidez en el microambiente inmediato al tumor. Investigadores en EE.UU. llevan adelante un pequeño ensayo clínico para determinar si las cápsulas de bicarbonato de sodio pueden ayudar a reducir el dolor del cáncer y para encontrar la dosis máxima que puede ser tolerada, en lugar de probar si tiene algún efecto sobre los tumores.
Por lo que sabemos, no ha habido ensayos clínicos publicados de bicarbonato de sodio como tratamiento para el cáncer.
También vale la pena señalar que no está claro si es posible dar dosis de bicarbonato de sodio que puedan lograr algún efecto significativo sobre el cáncer en los seres humanos, a pesar de que es algo que se está investigando actualmente.
Debido a que el cuerpo se resiste fuertemente a los intentos de cambiar su pH -por lo general mediante la eliminación de bicarbonato a través de los riñones- hay un riesgo de que las dosis suficientemente altas como para afectar de manera significativa el pH alrededor de un tumor podrían causar una afección grave conocida como alcalosis.
Una estimación sugiere que una dosis de alrededor de 12 gramos de bicarbonato de sodio por día (basado en un adulto de 65kg) sólo sería capaz de contrarrestar el ácido producido por un tumor de menos un milímetro cúbico de tamaño. Pero, una dosis de más de 30 gramos al día puede causar graves problemas de salud. ¡Haga las cuentas!

Mito 6: Hay una cura milagrosa para el cáncer
Desde el cannabis a los enemas de café, Internet está lleno de videos y anécdotas personales sobre curas "naturales" "milagrosas" del cáncer.
Pero las afirmaciones extraordinarias requieren de pruebas extraordinarias. Y vídeos de YouTube o mensajes de Facebook no son evidencia científica y no tienen la buena calidad que la evidencia revisada por pares.
En muchos casos es imposible saber si los pacientes que aparecen en dichas fuentes anecdóticas han sido "curados" por tal tratamiento alternativo en particular o no. No sabemos nada acerca de su diagnóstico médico, estadio de la enfermedad, perspectiva, incluso tampoco estamos seguros si tenía cáncer en primer lugar. Tampoco sabemos si llevó adelante otros tratamientos contra el cáncer.
Por lo general, sólo oímos hablar de las historias exitosas: ¿qué pasa con las personas que lo han intentado y no han sobrevivido? Los muertos no pueden hablar, y con frecuencia las personas que hacen afirmaciones audaces sobre “curas milagrosas" sólo recogen los mejores casos, evitando mostrar la imagen completa.
Esto pone de relieve la importancia de la publicación de los datos de ensayos clínicos y de investigaciones científicamente rigurosas de laboratorios con revisión por pares. En primer lugar, debido a la realización de estudios clínicos adecuados permite a los investigadores probar que un tratamiento del cáncer prospectivo es seguro y eficaz. Y, en segundo lugar, la publicación de estos datos permite a los médicos de todo el mundo juzgar por sí mismos y utilizarlos en beneficio de sus pacientes. Esta es la norma a la que todos los tratamientos contra el cáncer se deberían ceñir.
Eso no quiere decir que el mundo natural no sea una fuente de posibles tratamientos, desde la aspirina (corteza de sauce) a la penicilina (moho). Por ejemplo, el taxol, un medicamento contra el cáncer, se extrajo por primera vez de la corteza y las agujas del Tejo del Pacífico.
Pero eso está muy lejos de afirmar que masticando corteza de tejo se combaten los tumores. Es un tratamiento eficaz debido a que el ingrediente activo se ha purificado y probado en ensayos clínicos, así sabemos que es seguro y eficaz y qué dosis prescribir.
Por supuesto, las personas con cáncer quieren superar su enfermedad por cualquier medio posible y es totalmente comprensible querer probar nuevas curas potenciales. Pero nuestro consejo es tener cuidado con cualquier cosa etiquetada como un "cura milagrosa", sobre todo si hay personas tratando de vendérselas.
En Wikipedia hay una excelente lista de tratamientos ineficaces contra el cáncer, que a menudo se promocionan como curas milagrosas. Y si quiere saber acerca de la evidencia científica sobre el cannabis, cannabinoides y cáncer eche un vistazo a esta extensa entrada.

Mito 7: Las grandes farmacéuticas lo están suprimiendo
De la mano con la idea de que hay una gran abundancia de "curas milagrosas", está también la idea de que los gobiernos, la industria farmacéutica e incluso organizaciones de caridad están en connivencia para ocultar la cura para el cáncer, porque ganan más dinero con los tratamientos existentes.
Sea cual fuere la "cura" en particular que se promocione, la lógica suele ser la misma: está disponible fácilmente, es barata y no puede ser patentada, por lo que el establishment médico la está suprimiendo con el fin de llenar sus propios bolsillos. Pero, como hemos escrito antes, no hay conspiración -a veces simplemente no funciona-.
No hay duda de que la industria farmacéutica tiene una serie de problemas con la transparencia en los ensayos clínicos que tienen que abordar (el libro Bad Pharma de Ben Goldacre habla sobre ello). Presionamos duro a los reguladores y a las compañías farmacéuticas para asegurarnos de que estén disponibles medicamentos efectivos a un precio justo para el Servicio de Salud -aunque es importante recordar que el desarrollo y ensayo de nuevos fármacos cuesta mucho dinero, que las empresas necesitan recuperar-.
Que haya problemas con la medicina no prueba automáticamente que las 'curas'  alternativas funcionan. Para utilizar una metáfora, que a veces se produzcan choques de  automóviles no convierte a las alfombras voladoras en una opción de transporte viable.
Simplemente no tiene sentido que las compañías farmacéuticas quisieran suprimir una posible cura. ¡Encontrar una terapia altamente eficaz les garantizaría enormes ventas en todo el mundo!
Y el argumento de que los tratamientos no pueden ser patentados no se sostiene. Las compañías farmacéuticas no son tontas, se apresuran a saltar sobre las terapias prometedoras. Siempre hay maneras de volver a empaquetar y patentar moléculas, lo que les proporcionaría un retorno de la inversión necesaria para desarrollar y ponerlos a prueba en ensayos clínicos (un costo que puede ser de muchos millones de dólares) si el tratamiento funciona.
También vale la pena señalar que las organizaciones benéficas como las de la Investigación del Cáncer del Reino Unido y científicos financiados por el gobierno son libres de investigar tratamientos prometedores sin ánimo de lucro. Y también sería difícil de entender por qué la mayoría de los médicos -que a menudo prescriben medicamentos genéricos sin protección de patentes- no utilizarían tratamientos baratos, si éstos hubieran demostrado ser eficaces en ensayos clínicos.
Por ejemplo, estamos financiando ensayos a gran escala de la aspirina, una droga obtenida por primera vez en 1897 y ahora uno de los fármacos más utilizados sin patente en el mundo. Estamos investigando si puede prevenir el cáncer de colon en personas con alto riesgo , reducir los efectos secundarios de la quimioterapia, e incluso prevenir que el cáncer regrese y mejorar la sobrevida.
Por último, vale la pena recordar que todos somos humanos -incluso los políticos y ejecutivos de las grandes empresas farmacéuticas- y el cáncer puede afectar a cualquiera. La gente en las compañías farmacéuticas, los gobiernos, las organizaciones benéficas y  el "establishment médico", todos pueden y de hecho mueren de cáncer también.

Mito 8: El tratamiento contra el cáncer mata más de lo que cura
Seamos claros, los tratamientos contra el cáncer -quimioterapia, radioterapia o cirugía- no son un paseo por el parque. Los efectos secundarios pueden ser difíciles. Después de todo, los tratamientos que están diseñados para matar a las células cancerosas afectarán inevitablemente a las células sanas también.
Y a veces, por desgracia, el tratamiento no funciona. Sabemos que es muy difícil tratar un cáncer avanzado que se ha extendido por todo el cuerpo, y mientras que el tratamiento puede proporcionar un alivio de los síntomas y prolongar la vida, no va a ser una cura para cánceres muy avanzados.
La cirugía sigue siendo el tratamiento más eficaz que tenemos contra el cáncer, siempre que se diagnostique lo suficientemente temprano como para hacer la operación. Y la radioterapia ayuda a curar a más personas que medicamentos para el cáncer. Sin embargo, la quimioterapia y otros medicamentos para el cáncer desempeñan un papel muy importante en el tratamiento -en algunos casos, ayudar a curar la enfermedad y en otros ayudan a prolongar el tiempo de vida-.
Las afirmaciones de internet de que la quimioterapia es "sólo es un 3 por ciento efectiva" son  altamente engañosas y anticuadas, y se exploran con mayor profundidad en estos dos artículos del blog de ​​Medicina Basada en Ciencia.
También escribimos este post en respuesta a las preocupaciones de que la quimioterapia podría “fomentar el cáncer".
Es importante señalar que, en un número creciente de casos, los medicamentos sí funcionan. Por ejemplo, más del 96 por ciento de todos los hombres hoy se curan de cáncer testicular, en comparación con menos del 70 por ciento de la década de 1970, gracias en parte a un medicamento que ayudamos a desarrollar denominado cisplatino. Y tres cuartas partes de los niños con cáncer en la actualidad se curan, en comparación con alrededor de un cuarto a finales de 1960 -la mayoría de ellos están vivos hoy en día gracias a la acción directa de la quimioterapia-.
Sabemos que todavía tenemos un largo camino por recorrer hasta que tengamos tratamientos eficaces para todos los tipos de cáncer. Y es importante que los médicos, los pacientes y sus familias sean realistas y honestos acerca de las mejores opciones para el tratamiento, especialmente cuando el cáncer está muy avanzado.
Puede que sea mejor optar por un tratamiento destinado a reducir el dolor y los síntomas en lugar de tratar de curar la enfermedad (cuidados paliativos). Equilibrar la calidad y cantidad de vida siempre va a ser un problema en el tratamiento del cáncer, y cada paciente debe decidir por sí mismo.

Mito 9: No hemos hecho ningún progreso en la lucha contra el cáncer
Esto simplemente no es cierto. Gracias a los avances en investigación, la supervivencia del cáncer se ha duplicado en el Reino Unido durante los últimos 40 años, y las tasas de mortalidad han disminuido un 10 por ciento durante la última década. Este artículo de nuestro médico jefe, El profesor Peter Johnson, describe algunos de los factores clave.
Por definición, estas cifras refieren a personas tratadas por lo menos hace 10 años. Es probable que los pacientes que sean diagnosticados y tratados hoy en día tengan una mejor chance de sobrevida.
Para ver cómo ha cambiado el panorama, puedes prepararte una taza de té y sentarse a ver este documental de una hora que hemos ayudado a realizar: The Enemy Within: 50 years of fighting cancer. Desde los primeros días de la quimioterapia en los años 50 y 60 a los últimos fármacos "inteligentes" y la radioterapia de precisión, que pone de relieve lo lejos que hemos llegado en los últimos años. Aún así, todavía hay un largo camino por recorrer. Hay algunos tipos de cáncer, donde el progreso ha sido más lento -como el de pulmón, cerebro, páncreas y el cáncer de esófago.

Mito 10: Los tiburones no enferman de cáncer
Falso. Sí que lo hacen. Los científicos siempre han sabido que los tiburones pueden padecer cáncer. Sin embargo, aún hoy persiste la idea de que esos animales no sufren esta enfermedad. Esta aseveración es rentable para los vendedores de cartílago de tiburón que afirman que la sustancia ayuda a curar el cáncer. Ningún estudio ha demostrado que el cartílago de tiburón sea un método eficaz de tratamiento, aunque su demanda ha causado la destrucción de poblaciones enteras de tiburones. Se matan cerca de 100 millones de tiburones al año (aunque muchos otros factores contribuyen a la muerte de estos animales, incluso la demanda de sus aletas, que se utilizan para preparar una sopa).
A finales del año pasado investigadores australianos advirtieron un tumor de gran tamaño junto a la boca de un gran tiburón blanco, así como el crecimiento de un tumor maligno en la cabeza de un tiburón ballena.



* Artículo traducido y adaptado del original Don’t believe the hype – 10 persistent cancer myths debunked, escrito por Oliver Childs para Cancer Research UK.

miércoles, 9 de abril de 2014

Las 10 características de los teóricos de la conspiración

Una teoría de conspiración puede definirse como el intento por explicar un evento o una cadena de eventos, ya sucedidos o por suceder, aparentes o reales y comúnmente de importancia política, social, económica o histórica, mediante la existencia de un grupo secreto muy poderoso, extenso, de larga duración y generalmente malintencionado.


por Tobaga


La hipótesis general de las teorías conspirativas es que sucesos importantes en la historia han sido controlados por manipuladores que organizan los acontecimientos desde «detrás de escena» y con motivos nefastos o, por lo menos, egoístas.


Los proponentes de teorías conspirativas son conocidos como teóricos de la conspiración se autodenominan “buscadores de la verdad”, y su actitud común es la siguiente:


1. Son arrogantes. Afirman basarse en hechos, son inquisidores, y se consideran en posesión de la verdad. Para ellos, los escépticos son simples borregos ignorantes, o lo que es peor, cómplices de la cúpula de poder, fuente de la totalidad de las atroces conspiraciones.




2. Son insistentes. Son insistentes en la veracidad de una conspiración hasta el aburrimiento, independientemente de la escasez de evidencias, o de que éstas hayan sido ya desmontadas. En algunos casos, precisamente el hecho de haber sido ya desmontadas es la principal evidencia de la existencia de estas conspiraciones. Según ellos, los debunkers buscan desacreditarlos utilizando cualquier tipo de artimañas oscuras y malintencionadas.

3. Son incapaces de responder a lo que se les pregunta. Para ser personas que abiertamente afirman cuestionarse todo, presentan grandes carencias a la hora de responder a las cuestiones que les plantean los escépticos. Peor aún, muchos conspiracionistas carecen de alguna capacidad de síntesis, y para expresarse redactan párrafos cuya extensión disuade su lectura.

4. Suelen repetir las mismas frases una y otra vez. Expresiones como: “¿quién se beneficia de esto?”, o la famosa frase: “una vez que hemos eliminado lo imposible, lo que queda, aunque improbable, tiene que ser la verdad” de Arthur Conan Doyle,  son frecuentemente utilizadas por los conspiracionistas. Ambas frases tratan de eliminar su responsabilidad ante las conclusiones a las que llegan sus proclamas.


5. Son incapaces de aplicar o entender el principio de la navaja de Occam. Los teóricos de la conspiración nunca tienen en cuenta que las pequeñas incongruencias en las explicaciones que rechazan, son mínimas en comparación con las enormes vacíos de la historia alternativa que plantean.


6. Son arbitrarios al seleccionar evidencias. Un conspiracionista jamás utilizará una fuente respetable, ni una revisión por pares, ni un argumento científico. En cambio, se valdrá de argumentos esgrimidos en un vídeo de Youtube, portal en el que todas las conspiraciones ven la luz. Y hacen esto porque tienen la “mente abierta”, no como los escépticos, que siempre se niegan a admitir las evidencias más irrefutables.

7. Nunca se retractan. No verás nunca a un conspiracionista admitir que alguna de sus proclamas estaba equivocada o que un escéptico la ha desacreditado. Cuando alguien les puntualiza que algo ya está desmontado desde hace tiempo, recurren a la técnica de la inundación, que consiste en abrumar aportando un nuevo montón de datos, relacionados o no con el tema en cuestión, para no reconocer su error, y poder huir entre la confusión.



8. Siempre llegan a la misma conclusión. Tienen una habilidad especial para identificar, con razón o sin ella, partes que no encajan en una explicación oficial. Utilizan estas partes que no encajan para rechazar la totalidad de la explicación, lo que para ellos constituye una evidencia irrefutable de la existencia de una conspiración. Hacen esto sin tener en cuenta la importancia de las piezas que no encajan, o si realmente encajan o no. 


9. Si hubo una conspiración, ¿por qué no puede haber más? Referencian casos como los seis de Birmingham, la matanza de Bolonia, la carta de Zinoviev y alguna otra para validar sus teorías, proclamando que no es la primera vez que una conspiración se fragua, sin pararse a pensar que las conspiraciones que están planteando son mucho más complejas e improbables que las que utilizan de referencia. 

10. Siempre ven la conspiración detrás de todo. Nada más basta con que explote una bomba o que se encuentre un cadáver para que estas mismas personas aparezcan en escena con las mismas teorías, proclamando que hay muchas preguntas sin respuesta.







Fuente: traducido y adaptado por Tobaga de urban75.org.