miércoles, 14 de mayo de 2014

Magufos e Idiotas Útiles

Aunque creo que hay que ser mas creativo, actualmente la copia de artículos es una práctica muy extendida en los blogs. El artículo de ésta entrada me pareció tan bueno, que no he querido tocar ni un ápice de su contenido y he preferido saltarme mis convicciones a cambio de su divulgación, que considero muy necesaria y me atrevería a decir casi imprescindible.

El autor de esta entrada es Javi, del blog Contra molinos de viento, la cual reblogueamos a continuación.
Tobaga

Navegando por internet he encontrado un pequeño texto llamado “Cómo construir un idiota útil desde el poder” escrito por un tal Hugo Sirio que me ha parecido muy interesante porque, aunque no es la intención inicial del texto, no he podido evitar darme cuenta de que es una descripción casi perfecta del funcionamiento de las pseudociencias y de los magufos. De hecho, sólo mirando en los comentarios de este blog tenemos excelentes ejemplos de cómo este decálogo se aplica a los seguidores de las diversas pseudociencias, supersticiones y conspiranoias varias.


1. Márcale ideas sencillas que a primera vista parezcan justas, sin importarte que, en el fondo, no lo sean. Hay que repetirlas, repetirlas y así hasta el cansancio.
Esta es la base de cualquier pseudociencia, en especial (pero no sólo) de aquellas enfocadas a la salud. ¿Que las enfermedades son complejas, los tratamientos complejos y con efectos secundarios? No se preocupe, el reiki le aclara que cualquier enfermedad sólo es un desequilibrio de sus energías internas. Para la homeopatía, el origen son los miasmas (en principio tres), para la religión, un castigo del dios/dioses/espíritus de turno. ¿Bacterias, virus, genética, intoxicaciones? Quita, quita, eso es muy complicado.

2. Invéntate un enemigo poderoso que amenace la existencia de todos a los que quieras manipular. Llámese capitalismo, globalización o un Estado opresor de tus viejas y “justas” costumbres.
Es casi imposible hablar con un magufo sin que te convierta en un servidor del Nuevo Orden Mundial, los Illuminati, los Estados Unidos o las malvadas farmacéuticas. ¿Qué religión sobreviviría sin un diablo o espíritu maléfico al que aplacar, como el Diablo judeocristiano o el Mara budista?


3. Reduce todo a una cosa fácil y digerible. No dejes pensar demasiado.
Este es el mandamiento principal del magufismo. Todo tiene que ser asimilable rápidamente. ¿Qué pasó el 11-S? Un autoatentado, por supuesto. Hablar de las condiciones sociales que provocan el surgimiento del integrismo islámico, la historia de la política exterior norteamericana, la estructura de las agencias de inteligencia, etc. con un magufo es como explicárselo a una pared. ¿Hay que explicar cómo surge la inteligencia y la conciencia humana? Muy simple, un señor con barba nos metió un alma durante la fecundación y ese alma será un espíritu cuando muramos. Eso de hablar de evolución, neurología, etnografía… es cosa de escépticos de mente cerrada.

4. Haz que tu idea parezca reveladora, como si le hubieras dado la vuela a la lógica de una forma inteligente. Así tus idiotas pensarán que son muy listos y superiores a la masa ignorante.
En los comentarios de este blog tenemos ejemplos para dar y tomar de esta actitud. Desde el homeópatas, chemtraileros, espiritistas o ufofanáticos que vienen a descubrirnos a la masa ignorante las maravillas del tratamiento pseudomédico de turno, o el sentido de la vida, que han descubierto únicamente ellos leyendo una página escrita por el gurú charlatán de turno, porque son muy listos y los demás muy tontos. Miles de experimentos realizados por las mentes más brillantes que ha tenido la humanidad han dejado más que clara la validez de los principios de la termodinámica, especialmente el primero, pero cualquier analfabeto funcional se cree que puede desechar todo eso simplemente porque un vídeo de youtube los dice.

5. Contrata actores, actrices, cantantes y todo aquel que sea capaz de subirse a un escenario de forma sugerente que exalte ese corazón, verdadero motor de los idiotas útiles, con estas ideas que he marcado en el punto uno. Paga bien a esos cantantes, actores y actrices prometiéndoles contratos. En el fondo los cantantes, actores y actrices no son tan idiotas como para hacerlo gratis.
Todos conocemos la promoción de la Cienciología que hacen actores como Tom Cruise o John Travolta. Los antivacunas tienen como abanderados a la conejita de Playboy Jenny Mccarthy. ¿Cábala? Maddonna. ¿Creacionismo? Kirk Cameron. Oprah Winfrey ha promocionado casi de todo, desde al infumable Deepak Choprah a dietas de todo tipo, fantasmas, conspiraciones.

6. Entristece a tus idiotas constantemente. Deben estar amargados. Pero a la vez dales alegrías cuando tú aparezcas como si tú fueras la solución a sus problemas.
Esto es algo que podemos comprobar en las perlas que dejan algunos en los comentarios de este blog (y en otros muchos), además de en sus propios blogs (cuando los tienen). Son personas amargadas que viven en un mundo que no comprenden (o no quieren comprender). Ellos conocen la verdad, pero nadie les cree y les toman por idiotas. Padecen un eterno complejo de Casandra y eso les hace unos amargados. Les aterroriza y no pueden entender los cambios sociales que experimentan y ven una amenaza en cualquier cambio social, llámese liberación de la mujer, normalización de la homosexualidad, arte moderno o avance de la ciencia.

7. Tu superioridad moral se basa en que no la tienes. Demuestra que estás por encima de la moralidad porque TÚ estás dando soluciones a los mismos problemas que les planteas en el punto uno. Al fin y al cabo los idiotas necesitan un líder.
Esta táctica es muy fácil de observar, especialmente en los defensores de las diversas pseudomedicinas: Jim Humble con su MMS, homeópatas, Simoncini con su bicarbonato… Se arrogan la superioridad moral porque ellos no están “comprados” por las malvadas farmacéuticas… El que hagan negocio con sus productos es una minucia irrelevante. Pero no sólo lo podemos ver en el campo de la salud. Los conspiranoicos son particularmente propensos a considerarse moralmente superiores y a despreciar a quienes les señalan lo absurdo de sus elucubraciones. Si no crees que el 11-S fue un autoatentado es que estás a favor de la Guerra de Irak o de todas las tropelías que ha cometido Estados Unidos. Si consideras que la conspiración chemtrail es una de las mayores idioteces que se le puede ocurrir a alguien, es porque estás a favor de la esterilización mundial, el genocidio y, si me apuras, del sacrificio humano.

8. Echa la culpa de todo lo que ocurra a tus enemigos. No te pares porque de lo contrario tus idiotas dejarán de adularte. Los idiotas adulan al que tiene poder, riqueza y lo ostenta.
Esto no es algo nuevo. Desde tiempos inmemoriales es sabido que, la mejor manera de evitar la crítica es buscar chivos expiatorios a los que culpabilizar de tus errores. Los antiguos cristianos fueron el chivo expiatorio de algunos emperadores, los judíos de los cristianos y los palestinos de los judíos.
¿Por qué nadie ha construido y mostrado al mundo un motor de agua, algo de lo que se lleva hablando desde que Franco era corneta? Porque las petroleras han comprado la patente, matado al inventor y ocultado toda evidencia (lo cual, por supuesto, no ha evitado que todo paleto con una conexión a internet tenga todos los detalles del complot).
¿Por qué la homeopatía sigue siendo considerada una pseudociencia? ¿Porque no funciona? No, hombre. Es culpa de los escépticos que, con Randi y el CSICOP al frente, no tienen problemas en hundir la credibilidad de multinacionales con millones de euros de ingresos anuales.

9. Si un idiota se te rebela porque se ha dado cuenta de que lo es, no seas piadoso con él. Margínalo si hace falta diciendo que es un enemigo para tu pueblo (la masa de idiotas- tu masa de idiotas).
No es algo que ocurra frecuentemente. Es muy difícil que un seguidor de una pseudociencia se de cuenta de dónde está. Lo que sí suele ser más habitual es que los gurús se enfrenten unos a otros. En este blog se ha hablado del enfrentamiento entre López Guerrero y Tavo Jiménez, pero también tenemos el ejemplo de Jim Humble excomulgando a varios miembros de su “iglesia” y convirtiéndolos en sinvergüenzas (ironías de la vida).

10. Por último, nunca te olvides que debes decir que trabajas para tu pueblo, no para tí. Esto, además, te servirá para conocer qué idiotas han dejado de serlo, pues aquellos que se den cuenta de tu juego habrán dejado de pensar con el corazón y lo harán con la cabeza. En ese caso no se te olvide aplicar el punto nueve.
Todos los magufos y sinvergüenzas presentan sus charlatanerías por altruismo. Pocos reconocen cobrar precios abusivos, como mucho “la voluntad”, o simplemente pasan de puntillas por los miles o millones de euros (dependiendo del negocio) que ganan. En los casos en los que se pretende construir un prototipo de algo, un coche movido por aire comprimido, una fuente de energía inagotable, etc. tu modesta inversión será recompensada con creces cuando el mundo reconozca lo listo que eres.


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