martes, 22 de enero de 2013

La moto a agua: ¿invento real o fraude?

En una entrada anterior habíamos hablado del inventor del auto a agua y de sus muchos problemas judiciales por estafar a conocidos empresarios con una máquina que prometía convertirse en milagro energético. Hoy es el turno de la moto que funciona con agua.


La moto de agua
Ayer me encontré con esta noticia en un diario digital ecologista: Distinguen el proyecto que logró que una moto funcione con agua como combustible. La nota presenta al inventor Eduardo Costantino, quien creó una moto que, según dice, funciona exclusivamente con agua. La clave del proceso, afirma, radica en la división de las moléculas de agua en hidrógeno y oxígeno. La explicación del principio de funcionamiento, de boca del propio inventor:
"La moto se encuentra dotada por un equipo electrónico que realiza una división del agua: por un lado el oxígeno y por otro el hidrogeno, y así formamos un combustible que es precisamente del mismo material. El equipo genera una vibración que permite la división del agua, que ingresa por la toma de admisión del motor. En definitiva, la vibración desarma la molécula con poca energía eléctrica y hace que la moto funcione”.
Suena a explicación pseudocientífica, ¿no? En especial eso de "la vibración desarma la molécula". Buscando un poco más sobre el asunto, en una nota del 2009, Constantino cuenta:
“Hice cuarto año del colegio técnico. Soy autodidacta. Un chusma de la ciencia”.
Además explica que la idea de experimentar con el agua surgió en un viaje verano:
"En un viaje, una tormenta de verano liberó vapor del asfalto. Cuando el motor pasaba por ahí, se ‘alegraba’, giraba más fácil, aliviado. Esto fue hace cinco años atrás. Entonces, nos pusimos a trabajar en la división del agua, compuesta por dos moléculas (sic) de hidrógeno y una de oxígeno, y encontramos la posibilidad de utilizarla como un combustible en motores termodinámicos y de combustión interna. El experimento se volcó en una moto, de 110 centímetros cúbicos y cuatro tiempos, y el resultado superó las expectativas."
Eduardo podrá ser autodidacta, pero no por eso puede decir algo así como que el agua está compuesta por moléculas de hidrógeno y oxígeno en vez de átomos; máxime teniendo en cuenta los años que le viene dedicando a su investigación. Además, ¿qué significa? "... el motor se alegraba giraba más fácil, aliviado..." ¡Esa frase no resiste el más mínimo análisis!


Luego, agrega que viene perfeccionando su creación hace seis años y que hay detalles del convertidor que prefiere guardarse:
"Un microrreactor produce el hidrógeno a medida que se consume el agua. No hay ningún tipo de riesgo, porque no se almacena. Sobre el hidrógeno, el primer elemento de la tabla periódica, hay que decir que es el que mayor octanaje brinda en forma gaseosa. Con un litro de agua se hacen seis metros de gas hidrógeno. Y, como he dicho, la explosividad es mayor que la de los combustibles".

El fraude
En varios artículos de prensa dieron cobertura a ésta noticia y a otras similares mostrando un grado importante de ignorancia e ingenuidad. Luego, el "inventor" se vale de su aparición mediática para dotarse de un aire de credibilidad y poder engañar a posibles inversores.  Al reportero, difícilmente se le ocurre dudar del inventor y consultar a un experto para que examine el dispositivo. Del mismo modo, existen numerosas patentes al respecto, pero como vimos en el caso del inventor del auto a agua, no es necesario que el invento funcione para hacer un pedido de patente.

La moto de agua de Constantino es uno más de los típicos motores de agua, una tecnología dudosa que promete obtener energía mediante descomposición de la molécula de agua. A diferencia de las pilas de combustible, este motor promete usar el hidrógeno y oxígeno que genera a partir de la descomposición del agua líquida para producir, instantáneamente, la combustión del hidrógeno y generar la energía necesaria para mover al vehículo. 

Nos proponemos analizar por qué, cualquier persona que pretenda la invención de un motor alimentado a agua (con el señor Eduardo Constantino incluido), está intentando crear una máquina de movimiento perpetuo, algo imposible según las inflexibles Leyes de la Termodinámica. Este error es cometido sistemáticamente por algunos inventores y puede deberse a malas interpretaciones de estos principios, desconocimiento supino en ciencias básicas o posibles estafas a futuros inversionistas.

Un motor que hace agua
Los motores que dicen poder extraer la energía potencial química directamente del agua, basarían su funcionamiento en el proceso de electrólisis, que consiste en dividir la molécula del agua en sus elementos constituyentes: hidrógeno y oxígeno. Así, el hidrógeno generado se utilizaría como combustible en el motor en donde, al entrar en combustión con el oxígeno produciría la energía suficiente para mover la motocicleta.

El agua es monóxido de dihidrógeno, o hidrógeno completamente oxidado. El hidrógeno es una sustancia inflamable que puede producir energía, pero su energía se libera cuando se une al oxígeno para formar agua. El agua por sí sola no puede entrar en combustión. Para poder separar el hidrógeno y el oxígeno del agua se realiza en proceso de electrólisis, pero el gran problema es que la electrólisis necesita más energía para romper los enlaces covalentes que la energía que se podría liberar cuando el hidrógeno se oxida al formar agua. El proceso de convertir agua en hidrógeno para luego quemarlo resultaría muy ineficiente, pues se perdería gran parte de la energía dado que en cada conversión se produce calor. Un motor que pretenda funcionar mediante este proceso de liberación de la energía química del agua, violaría la primera y la segunda ley de la termodinámica.

Electrólisis y combustión
La ley de conservación de la energía implica que cualquier sistema no puede producir más energía de la que consume. Y la segunda ley de la termodinámica introduce la noción de transformaciones irreversibles debido al incremento de la entropía del sistema, que resulta en la degradación de una parte de la energía (es decir, una parte de la energía se pierde como calor a expensas de la energía mecánica deseada, por ejemplo en la fricción mecánica o resistencia eléctrica). Los motores alimentados con agua, supuestamente, obtienen el hidrógeno o una mezcla de hidrógeno y oxígeno mediante la electrólisis del agua. Para producir la electrólisis es necesario el aporte externo de energía eléctrica. Luego, el hidrógeno se quema, proveyéndole energía al automóvil y proporcionando, supuestamente, la energía suficiente para electrolizar más agua. A continuación veremos por qué esto no es posible.
  • Si analizamos la electrólisis, vemos que un mol de agua, produce un mol de gas hidrógeno y medio mol de gas oxígeno. O, lo que es lo mismo:
                                      2 (H2O +  Energía    →     2H2   O2


Este proceso debe proveer la energía para separar la molécula de agua y para expandir los gases producidos. En el gráfico vemos que para llevar a cabo la electrólisis se necesita proveer 285,8kJ de energía para separar un mol de agua, pero una parte la aporta el medio ambiente en la cantidad T·ΔS. El resultado neto es que se debe aportar sólo la diferencia (energía libre de Gibbs) ΔG=ΔH-T·ΔS. A temperatura y presión normal resulta en 237,1kJ.
  • En la pila, se combina el hidrógeno y oxígeno para producir energía y agua. La combinación de un mol de gas hidrógeno y medio mol de oxígeno, produce un mol de agua. Si se la usa para producir energía eléctrica para convertirla luego en calor que impulse un generador se logra una eficiencia mayor que la quema del hidrógeno.                                   La reacción es:
                                              2H2   O2    →    2 (H2O)  +  Calor
En el gráfico se observa que, la oxidación de un mol de gas hidrógeno produce 285,8kJ, pero se pueden obtener a lo sumo 237,1kJ por mol en forma de energía eléctrica, el resto (48,7 kJ por mol) se desperdicia en el medio ambiente; no lo podemos aprovechar.

Como la reacción de combustión es la inversa exacta de la etapa de electrólisis, la energía liberada en la combustión es exactamente igual a la energía necesaria para la electrólisis del agua. Por eso, aunque el proceso tuviese un rendimiento del 100% (irrealizable), a lo sumo podríamos oxidar todo el hidrógeno y usar esa energía para luego electrolizar el agua obtenida, pero no quedaría energía adicional para mover la moto.

Constantino dice que el mecanismo de su moto de aguahace la electrólisis, la combustión y además produce trabajo útil. Por lo dicho antes, vemos que el sistema hipotético planteado por el inventor, pretende rendimientos superiores a la unidad, con lo cual, violaría la segunda ley de la termodinámica.  Por lo tanto, la moto que funciona únicamente con agua es una estafa.

Entonces, ¿qué es lo que inventó Constantino?
Una posibilidad es que sea todo un engaño para llamar la atención y que su invento funcione con combustible ordinario. También existe la posibilidad de que se trate de una motocicleta con un motor de explosión común y corriente al que le añadió un sistema de hidroinyección
La inyección de pequeñas cantidades de agua en el cilindro, junto con el combustible tradicional, reporta algunas ventajas, como: mejora en las propiedades antidetonantes, la reducción de la temperatura de funcionamiento del motor (por eso se lo utiliza en motores grandes) y el menor consumo de combustible. Por otro lado algunas desventajas son: la reducción del rendimiento del motor (por la reducción de la temperatura del motor), reducción de la potencia nominal, es necesario llevar un tanque de agua destilada, es más contaminante por litro de combustible (debido a la pérdida de eficiencia). Esto hace que esta técnica se utilice sólo de forma limitada en situaciones específicas. Los sistemas de inyección de agua (o de agua/alcohol) se conocen desde antes de la Segunda Guerra Mundial. Por ejemplo, la hidroinyección se usó en motores aeronáuticos como el Pratt & Whitney R-2800 Double Wasp. Pero, estos motores modificados no funcionan únicamente con agua, como asegura Eduardo Constantino, sino que reciben un muy pequeño aporte de agua junto con el combustible para lograr los efectos mencionados. Si fuese un motor con hidroinyección  habría "inventado" algo que ya había sido descubierto hace más de un siglo.

Otro timos con motores de agua
Eduardo Constantino no es el primero en afirmar que inventó un motor que funciona sólo con agua. Ya vimos el timo del "auto de agua" de Agüero, pero anteriormente había sido el de Meyer y la célula de combustible. En 1980, Stanley Meyer afirmó haber construido un auto que funcionaba con agua en lugar de combustible, aunque nunca dio explicaciones consistentes en cuanto a su funcionamiento. En algunos casos, afirmaba que había reemplazado las bujías por un "divisor de agua", mientras que en otros casos alegó utilizar una "celda de combustible" que dividía el agua en hidrógeno y oxígeno. La celda de combustible, según Meyer, había sido sometida a una resonancia eléctrica, que dividiría al agua en una nube de gas hidrógeno y oxígeno, que luego se quemaría de nuevo en un motor  de combustión interna convencional para producir vapor de agua y energía neta. Las afirmaciones de Meyer nunca pudieron ser verificadas de forma independiente y, en 1996, la Corte de Ohio lo declaró culpable de "fraude flagrante y agravado". A pesar de que en este caso se demostró el fraude, la muerte del inventor en 1998, producto de un aneurisma, continúa siendo una leyenda popular para los teóricos de la conspiración, quienes insisten en que Meyer fue envenenado y su invento ocultado por las petroleras.


Conclusión

La moto de agua de Constantino no puede funcionar únicamente con agua, como él promete. Seguramente es una moto normal naftera. Existe la posibilidad de que le haya adaptado un sistema de hidroinyección, algo para nada justificado en un vehículo pequeño, ya que como vimos, perdería rendimiento y sería más contaminante. En cualquier caso, la moto necesitaría para funcionar, un aporte de combustible (nafta, gasolina, bencina) similar al de cualquier motocicleta,  por lo tanto, la "moto de agua" no tendría nada de especial.

lunes, 21 de enero de 2013

¿Pueden las facciones predecir el carácter o la personalidad?

No existe relación alguna entre la forma de la cara y el comportamiento

En los últimos años se han publicado diversos estudios que sugieren una relación entre la forma de la cara y la personalidad. En particular, varias universidades estadounidenses realizaron investigaciones que muestran que los hombres con caras más anchas tienden a ser más agresivos.


Varios estudios afirmaban que los hombres
con caras más anchas son más agresivos.
Estos estudios también sostienen que la mayoría de mujeres prefiere a hombres con estos rasgos, ya que la agresividad se asocia con una mayor capacidad reproductiva.

Un grupo de biólogos de cuatro países, liderados por un argentino, se propuso realizar un examen exhaustivo para ver si estas conclusiones tienen fundamento antropológico.

Los expertos analizaron los restos óseos de unas 5.000 personas que habitaron en diversas partes del planeta en los últimos seis siglos. Estudiaron la fisionomía de 94 sociedades humanas que vivieron en épocas, lugares y situaciones muy diferentes.
El coordinador del proyecto, Rolando González-José, dijo a BBC Mundo que los resultados fueron concluyentes: "No existe relación alguna entre la forma de la cara y el comportamiento".

El trabajo de González-José y de sus colegas de Brasil, España y México fue publicado en la revista científica PLoS ONE.

Los investigadores midieron unos 5.000 cráneos.
Imprecisiones
González-José explicó que los estudios que buscan relacionar la apariencia física y el carácter tienden a contener varios errores de procedimiento. Uno de ellos es cómo se hacen las mediciones. Muchas de las investigaciones modernas utilizan fotografías para realizar sus estudios. Así, miden los rasgos de las imágenes y no de personas de carne y hueso. Para González-José se trata de un método impreciso por un fenómeno que él llama "cabeceo".

"En una foto es difícil que el sujeto tenga su cabeza perfectamente derecha. Si está levemente inclinada hacia arriba o hacia abajo será imperceptible a la vista, pero sí afectará las mediciones", sostuvo. Para evitar este problema su equipo midió directamente los cráneos de las personas, un sistema más riguroso.

Otro problema que identificó el científico es el tamaño de la muestra estudiada. "Muchas investigaciones universitarias se basan en estudios pequeños que no alcanzan a ser representativos de la sociedad", criticó. De ahí que el trabajo publicado por este bioantropólogo del Centro Nacional Patagónico (Cenpat) y sus colegas buscó ser lo más amplio posible, e incluyó todo tipo de sociedades, desde tribus pre-colombinas hasta poblaciones urbanas europeas del siglo XX.

El riesgo de estigmatizar
Los expertos no encontraron evidencia de que los hombres con caras más anchas tuvieran más hijos, ni tampoco que fueran favorecidos por las mujeres a la hora de encontrar marido.
También descartaron la teoría de que los hombres con caras más anchas suelen ser más agresivos. Para demostrarlo, recurrieron a un método original: compararon a todos los hombres estudiados con un grupo de 190 presidiarios mexicanos que fueron condenados por homicidio o robo en el siglo pasado.
Los investigadores estudiaron los cráneos de
ex prisioneros mexicanos, entre otros.
Claiton Bau, del departamento de genética de la Universidad Federal de Río Grande do Sul, en Brasil, otro de los autores del estudio, advirtió que asumir que la personalidad de un individuo está determinada genéticamente y que esos caracteres se reflejan en la forma del rostro puede acarrear varios peligros.

"Aplicar esos falsos 'indicadores faciales' podría llevar a una suerte de estigma negativo en cuestiones que van desde una entrevista laboral o el ingreso a la universidad hasta un juicio por tribunal", planteó.

También advirtió sobre los riesgos de creer que se puede predecir el comportamiento humano a través de la anatomía facial.

"Lo que demuestra nuestro estudio es que el contexto social y cultural es mucho más determinante para explicar un comportamiento que lo genético", concluyó González-José.




Fuentes:



miércoles, 16 de enero de 2013

Kit de defensa contra la astrología

Nos pasa a todos; cuando le contamos a alguien sobre nuestro interés por los cielos, pronto se ven inmersos en un debate sobre la astrología. Para muchos de nosotros es difícil saber cómo responder educadamente a alguien que se toma en serio esta antigua superstición.


por Andrew Fraknoi

Los principios de la Astrología
Los signos astrológicos.

La base de la astrología es encantadoramente simple: el carácter de una persona y su destino pueden deducirse a partir de las posiciones del Sol, la Luna y los planetas en el momento de su nacimiento. Interpretando la ubicación de estos cuerpos mediante una carta llamada horóscopo, los astrólogos dicen poder predecir y explicar el curso de la vida y ayudar a las personas, empresas y naciones en decisiones de gran importancia.

Así de inverosímiles como estas afirmaciones puedan sonar a cualquier persona que sepa lo lejos que están en realidad el Sol, la Luna y los planetas, una encuesta Gallup de 1984 reveló que el 55 por ciento de los adolescentes estadounidenses cree en la astrología. Todos los días miles de personas en todo el mundo basan decisiones cruciales personales, médicas y profesionales en el asesoramiento recibido por astrólogos y publicaciones astrológicas.

Los astrólogos creen que las constelaciones

importantes son aquellas por las que pasa el sol en
el transcurso del año;  les llaman constelaciones
del zodiaco.
Los detalles de sus orígenes exactos se pierden en la antigüedad, pero, por lo menos, tiene miles de años y aparece en diferentes formas en varias culturas. Surgió en un momento en que la visión humana del mundo estaba dominada por la magia y la superstición, cuando la necesidad de comprender los patrones de la naturaleza tenía a menudo una importancia de vida o muerte. En esos días, los objetos celestes parecían ser o dioses, espíritus o  símbolos representativos de personajes divinos que pasaron sus días con los humanos. Las personas buscaban ansiosamente signos celestiales de lo que los dioses lo harían luego. Visto en ese contexto, un sistema que conectaba los planetas brillantes y constelaciones "importantes" con preguntas trascendentes de la vida era atractivo y tranquilizador. Aún hoy, a pesar de tanto esfuerzo en la educación científica, la demanda de la gente por la astrología no ha disminuido. Para ellos, pensar en Venus como un mundo desierto, cubierto de nubes y tan caliente como un horno es mucho menos atractivo que verlo como una ayuda para decidir con quién casarse.


Diez preguntas embarazosas
Una buena manera de empezar a pensar en la perspectiva astrológica, es darle una mirada escéptica y con humor a las consecuencias lógicas de algunas de sus afirmaciones. Aquí están mis diez preguntas favoritas para hacerles a los partidarios de la astrología:

1) ¿Cuál es la probabilidad de que la doceava parte de la población mundial viva un día similar?
Los redactores de columnas astrológicas en los periódicos (de las cuales sólo en los Estados Unidos se publican 1200 diariamente) afirman que uno puede saber lo que le va a suceder en el día con sólo leer uno de los doce párrafos de predicciones antes de salir de casa. Una división sencilla nos muestra que tal afirmación implica que casi  600 millones de personas deberían pasar un día similar, cada uno de los días del año. Dada la necesidad de complacer a tanta gente a la vez, queda claro por qué las predicciones astrológicas se escriben de la forma más  genérica y vaga posible.



 2) ¿Por qué para los astrólogos es crucial el momento del nacimiento en lugar de la concepción?
Para algunas personas la astrología parece científica porque el horóscopo se basa en un dato exacto: la fecha de nacimiento. Cuando la astrología se creó hace mucho tiempo, el momento del nacimiento era consideraba un punto trascendental en el desarrollo. Pero, hoy en día, entendemos al nacimiento como la culminación de nueve meses de desarrollo constante en el interior del útero. De hecho, los científicos ahora saben que muchos aspectos de la personalidad del niño se establecen mucho antes del nacimiento. Sospecho que los motivos por los cuales los astrólogos aún le dan importancia al momento del nacimiento poco tienen que ver con la teoría astrológica. En realidad, todos saben cuándo nacieron, pero es difícil (y tal vez algo embarazoso) identificar el momento en que fueron concebidos. Por eso, los astrólogos siguen usando la fecha más fácil de determinar, así sus predicciones suenan lo más personalizadas que sea posible.

3) Si el vientre de la madre puede mantener alejadas las influencias astrológicas hasta el nacimiento, ¿podríamos hacer lo mismo con un cubículo de carne?
Si tales fuerzas poderosas emanan de los cielos, ¿por qué son inhibidas antes del nacimiento mediante un delgado escudo de músculo, carne y piel? Y, si realmente lo hacen, y el horóscopo potencial del bebé no es satisfactorio, ¿podríamos retrasar la acción de las influencias astrológicas de inmediato rodeando al recién nacido con un delgado cubículo de carne hasta que los signos celestes sean más auspicioso?





4) Si los astrólogos son tan buenos como dicen, ¿por qué no son ricos?
Algunos astrólogos contestan que no pueden predecir eventos específicos, solamente tendencias generales. Otros afirman que tienen el poder de prever los grandes acontecimientos, pero no los pequeños. Sin embargo, en cualquiera de los casos, un astrólogo podría atesorar miles de millones con sólo predecir la conducta general del mercado o los precios futuros de los commodities. De esa manera no tendrían que cobrar a sus clientes tarifas tan altas. ¿Cuántos astrólogos predijeron el Lunes Negro de octubre de 1987 y le advirtieron a sus clientes?



5) ¿Son incorrectos los horóscopos hechos antes del descubrimiento de los tres planetas exteriores?
Algunos astrólogos afirman que el signo solar (la posición del Sol en el zodíaco en el momento del nacimiento), utilizado en la mayoría de los horóscopos de los periódicos exclusivamente, es una guía insuficiente de los efectos del cosmos. Estos practicantes “serios” (generalmente aquellos que se han perdido el lucrativo negocio de escribir en los diarios) insisten en que hay que tener en cuenta la influencia de todos los cuerpos mayores del sistema solar, incluyendo los planetas exteriores: Urano, Neptuno y Plutón, que no fueron descubiertos hasta 1781, 1846 y 1930, respectivamente. Si ese es el caso, ¿qué pasa con los astrólogos que afirman que su práctica ha dado lugar a predicciones exactas durante muchos siglos? ¿Acaso no son erróneos todos los horóscopos elaborados antes de 1930? ¿Por qué las inexactitudes de los antiguos horóscopos no llevaron a los astrólogos a deducir la existencia de Urano, Neptuno y Plutón antes de que los astrónomos los descubrieran?

6) ¿No deberíamos condenar la astrología como una forma de fanatismo?
En una sociedad civilizada deploramos cualquier sistema que juzgue a las personas por sexo, color de piel, religión, nacionalidad o cualquier otra circunstancia. Sin embargo, los astrólogos se jactan de que pueden evaluar a las personas basándose en un suceso de su nacimiento: la posición de los cuerpos celestes. Negarse a salir con alguien por ser de de Leo o no querer contratar a alguien porque es de Virgo, ¿no es tan malo como negarse a salir con un católico o no querer contratar a una persona de color?

7) ¿Por qué diferentes escuelas de astrología tienen tantas discrepancias entre sí?
Los astrólogos no parecen estar de acuerdo en los temas más fundamentales de su disciplina: ya sea para explicar la precesión del eje de la Tierra, cuántos planetas y otros objetos celestes deben ser incluidos y, el más importante, qué rasgos de personalidad corresponde a cada fenómeno cósmico. Lea diez columnas de astrología diferentes, o pida a diez astrólogos una lectura, y probablemente obtendrá diez interpretaciones distintas. Si la astrología es una ciencia, como afirman sus defensores, ¿por qué sus practicantes no convergen en una teoría de consenso después de miles de años de recopilación de datos y de mejora de su interpretación? Las ideas científicas, en general, confluyen con el tiempo, a medida que se ponen a prueba en el laboratorio o se contrastan con otra evidencia. Por el contrario, los sistemas basados ​​en la superstición o en las creencias personales tienden a separarse ya que sus practicantes cavan nichos separados mientras luchan por poder, dinero o prestigio.

8) Si la influencia astrológica se transmite mediante una fuerza conocida, ¿por qué predomina la de los planetas?
Si los efectos de la astrología pueden atribuirse a la gravedad, las fuerzas de marea o el magnetismo (cada escuela astrológica invoca uno diferente), entonces un estudiante inicial de física puede hacer los cálculos necesarios para ver lo que realmente afecta a un bebé recién nacido. En el libro de 1988,  Astrología: verdadero o falso (Prometeus Books), Roger Culver y Philip Ianna, analizan algunos casos. Por ejemplo, el obstetra que realiza el parto resulta tener unas seis veces la fuerza de gravedad de Marte y unos dos mil millones de veces su fuerza de marea. ¡El médico tiene una masa mucho menor que el planeta rojo, pero está muchísimo más cerca del bebé!

9) Si la influencia astrológica se ejerce a través de una fuerza desconocida ¿por qué es independiente de la distancia?
Todas las fuerzas de largo alcance que conocemos en el universo se debilitan cuanto más se alejan los objetos. Pero, como era de esperar en un sistema geocéntrico creado  hace miles de años, las influencias astrológicas no dependen en absoluto de la distancia. La importancia de Marte en tu horóscopo es idéntica, ya sea que el planeta esté del mismo lado del Sol que la Tierra o si se encuentra siete veces más lejos, del otro lado. Una fuerza que no dependiera de la distancia sería un descubrimiento revolucionario para la ciencia, cambiando muchas de nuestras nociones fundamentales.

10) Si las influencias astrológicas no dependen de la distancia, ¿por qué no hay astrología de las estrellas, de las galaxias o de los cuásares?
El astrónomo francés Jean-Claude Pecker ha señalado que los astrólogos parecen muy cortos de vista al limitar sus predicciones sólo a nuestro sistema solar. Hay miles de millones de cuerpos sorprendentes en todo el universo que añadir a la influencia de nuestro diminuto Sol, Luna y planetas. Aquel cliente que recibe un horóscopo en el que se omiten los efectos de Rigel, el púlsar del Cangrejo, o la Galaxia de Andrómeda, por ejemplo, ¿está realmente obteniendo una lectura completa?


Poniendo a prueba a la astrología 
Incluso si les otorgamos a los astrólogos el beneficio de la duda sobre todas estas cuestiones –aceptar que las influencias astrológicas pueden existir fuera de nuestra comprensión actual del universo– hay un punto final devastador: en pocas palabras, la astrología no funciona. Muchas pruebas cuidadosas han demostrado que, a pesar de sus pretensiones, los astrólogos realmente no pueden predecir nada. Después de todo, no necesitamos saber cómo funciona algo para decidir si funciona o no. Durante las dos últimas décadas, mientras los astrólogos se mostraban demasiado ocupados como para realizar pruebas estadísticamente válidas de su trabajo, fueron los físicos y cientistas sociales quienes han hecho el trabajo por ellos. Vamos a considerar algunos estudios representativos.


  1. El psicólogo Bernard Silverman, de la Universidad Estatal de Michigan, observó las fechas de nacimiento de 2.978 parejas a punto de casarse y otras 478 que se estaban divorciando en el estado de Michigan. La mayoría de los astrólogos dicen que pueden predecir qué signos astrológicos serán compatibles o incompatibles, cuando se trata de relaciones personales. Silverman comparó tales predicciones con los registros reales y no encontró correlaciones. Por ejemplo los hombres y las mujeres "incompatibles" se casaron con tanta frecuencia como los "compatibles".
  2. Muchos astrólogos insisten en que signo solar de una persona está fuertemente relacionado con la elección de una profesión. En efecto, el asesoramiento laboral es una función importante de la astrología moderna. El físico John McGervey de la Case Western Reserve University analizó las biografías y fechas de nacimiento de unos 6.000 políticos y de 17.000 científicos para ver si estos profesionales se agrupaban en ciertos signos, tal como predicen los astrólogos. Encontró que los signos de ambos grupos estaban distribuidos completamente al azar.
  3. El físico Shawn Carlson, del Laboratorio Lawrence Berkeley, llevó a cabo un experimento ingenioso para superar las objeciones de los astrólogos que consideran que el signo solar por sí solo no es suficiente para una lectura. A grupos de voluntarios se les pidió que proporcionaran la información necesaria para la confección de su horóscopo completo y que llenaran el Inventario de Personalidad de California, un cuestionario psicológico estándar que utiliza el mismo tipo de términos amplios, descriptivos y genéricos como en la astrología. Una "respetada" organización astrológica elaboró los horóscopos de los voluntarios y a cada uno de los 28 astrólogos profesionales, que previamente habían avalado el procedimiento, le era enviado un horóscopo y tres perfiles de personalidad, uno de los cuales pertenecía al sujeto del horóscopo. Su tarea consistía en interpretar el horóscopo y seleccionar cuál de los tres perfiles que coincidía. Aunque los astrólogos habían predicho que iban a obtener resultados mejores que el 50 por ciento de aciertos, su puntuación real en 116 ensayos fue de sólo el 34 por ciento de aciertos. ¡Justo lo que uno esperaría por puro azar! Carlson publicó sus resultados el 5 de diciembre de 1985 en la revista Nature, ante el desconcierto de la comunidad astrológica.
  4. Otras pruebas muestran que poco importa lo que dice el horóscopo, siempre y cuando el sujeto sienta que las interpretaciones fueron hechas para él personalmente. Hace unos años estadístico francés Michel Gauquelin envió a 150 personas el horóscopo de uno de los peores asesinos de la historia francesa y, haciéndoles creer que fue hecho para cada uno, les preguntó qué tanto se sentían reflejados. Noventa y cuatro por ciento de los participantes dijeron reconocerse en la descripción.
  5. Geoffrey Dean, un investigador australiano que ha llevado a cabo pruebas exhaustivas de la astrología, invirtió las lecturas astrológicas de 22 sujetos, sustituyendo ciertas frases por otras que eran contrarias a lo que en realidad decía el horóscopo. Aún así, los sujetos de este estudio dijeron que las lecturas coincidían consigo mismo con la misma frecuencia (95 por ciento de los casos) que personas a las que se les dio la lectura correcta. Al parecer, los que recurren a los astrólogos sólo quieren orientación (cualquier orientación).
  6. Hace algún tiempo los astrónomos Culver y Ianna hicieron un seguimiento de las predicciones publicadas por astrólogos reconocidos y organizaciones astrológicas durante cinco años. De las más de 3.000 predicciones específicas (incluyendo a muchos políticos, estrellas de cine y otras personas famosas), sólo el 10 por ciento se cumplió. Un reportero veterano –o  posiblemente cualquier persona que lea las noticias– podría haberlo hecho mejor simplemente intentando adivinar. Si las estrellas conducen a los astrólogos a predicciones incorrectas 9 de cada 10 veces, difícilmente pueden ser guías confiables para las decisiones de la vida y asuntos de estado. 
Evidentemente, aquellos de nosotros que amamos la astronomía no podemos esperar que la fascinación del público por la astrología simplemente desaparezca. Debemos hablar, siempre que sea útil o apropiado, para discutir las deficiencias de la astrología y los basamentos inestables en los que se apoya. Aquellos que trabajan con jóvenes pueden usar estas ideas para desarrollar un escepticismo saludable en los estudiantes y fomentar el interés por el cosmos real –el de los mundos remotos y los soles que andan despreocupados por los deseos y la vida de las criaturas del planeta Tierra. No permitamos que otra generación de jóvenes crezca atada a una antigua fantasía, restos de una época en la que nos amontonábamos a la luz del fuego por miedo a la noche.




viernes, 11 de enero de 2013

El efecto Mozart desmentido

¿Pueden las obras de Mozart hacer más inteligentes a los niños?

El conocido Efecto Mozart le atribuía beneficios en el desarrollo mental a aquellos niños que desde pequeños escuchaban la música compuesta por Wolfgang Amadeus Mozart.

La música de Mozart puede tener un efecto relajante, pero el mito de que mejora las capacidades en los niños ha sido desmentido. Una investigación realizada por científicos de la Universidad de Viena arriba a esta conclusión luego de analizar a más de tres mil personas, sin encontrar evidencia de los mencionados beneficios.

El término efecto Mozart  fue propuesto por el otorrinolaringólogo Alfred A. Tomatis en su libro ¿Por qué Mozart?, publicado en 1991, donde mostraba cómo utilizando la música de Mozart como estímulo, se podía reeducar al oído y promover el desarrollo del cerebro. Más tarde, la idea detrás de los beneficios de escuchar la música del compositor vienés, fue popularizada en el best seller de Don Campbell El Efecto Mozart, que se basaba en un estudio publicado en Nature en el que se que concluía que escuchar a Mozart temporalmente mejoraba las puntuaciones en ciertos tests de inteligencia. En este estudio de 1993, llevado a cabo por el grupo de investigación de la Universidad de California liderado por la psicóloga Frances Rauscher y el neurobiólogo Gordon Shaw, mostraron que cuando un grupo de 36 estudiantes escuchaban la sonata de piano K448 durante diez minutos, presentaban efectos positivos en las pruebas de razonamiento espacio-temporales.

El libro de 1997 por Don Campbell, El Efecto Mozart: Aprovechar el poder de la música para sanar el cuerpo, fortalecer la mente y desbloquear el Espíritu Creativo, analiza la teoría de que escuchar a Mozart puede aumentar temporalmente el IQ y producir muchos otros efectos beneficiosos sobre la función mental. Después de ese libro, Campbell lanzaría El Efecto Mozart Para Niños, además de haber creado productos relacionados, entre ellos se encuentran las colecciones de música de efecto Mozart para mejorar "profundo descanso, el rejuvenecimiento, inteligencia y el aprendizaje, la creatividad e imaginación. 


El impacto en el público de esta teoría no tardó en llegar y, desde entonces, muchos padres se han esforzado en que sus hijos, incluso antes de nacer, pudieran escuchar la música de Mozart. En 1998, el gobernador del estado de Georgia (EE. UU.),  Zell Miller, anunció que obsequiaría una cinta o CD con la música de Mozart a cada recién nacido.

La propia Rauscher, la investigadora que realizó el primer estudio en 1993 se mostró incómoda por el modo que se había desvirtuado su investigación, con los intentos de explotación comercial del supuesto "efecto Mozart" y el fin lucrativo que se le dio a sus estudios; además de dejar siempre en claro que no hay evidencia científica de que al escuchar algún tipo de música se incremente la inteligencia.

En mayo de 2010 un equipo de científicos de la Universidad de Viena realizó un metaanálisis de las publicaciones científicas sobre este asunto publicadas hasta esa fecha. Jacob Pietschnig, Voracek Martin y Anton K. Forman, del Instituto de Investigación Básica Psicológica de la Universidad de Viena, publicaron los resultados de su metaanálisis sobre "efecto Mozart" en la prestigiosa revista Intelligence. El análisis estadístico de toda la literatura de investigación disponible de 39 estudios con más de 3.000 voluntarios en esta materia no encontró cambios significativos en sus habilidades cognitivas. Este estudio muestra que el solo hecho de escuchar música de Mozart no permite observar mejoras en las facultades de los sujetos de la investigación. Así mostraron que el efecto Mozart en la inteligencia no es más que una de las muchas "leyendas urbanas" de la psicología popular. 

Jakob Pietschnig, coautor del estudio concluyó: 
"Recomiendo a todos que escuchen música de Mozart, pero no se puede satisfacer la expectativa que de esta manera se logre un aumento de la capacidad cognitiva".




Fuentes