miércoles, 16 de enero de 2013

Kit de defensa contra la astrología

Nos pasa a todos; cuando le contamos a alguien sobre nuestro interés por los cielos, pronto se ven inmersos en un debate sobre la astrología. Para muchos de nosotros es difícil saber cómo responder educadamente a alguien que se toma en serio esta antigua superstición.


por Andrew Fraknoi

Los principios de la Astrología
Los signos astrológicos.

La base de la astrología es encantadoramente simple: el carácter de una persona y su destino pueden deducirse a partir de las posiciones del Sol, la Luna y los planetas en el momento de su nacimiento. Interpretando la ubicación de estos cuerpos mediante una carta llamada horóscopo, los astrólogos dicen poder predecir y explicar el curso de la vida y ayudar a las personas, empresas y naciones en decisiones de gran importancia.

Así de inverosímiles como estas afirmaciones puedan sonar a cualquier persona que sepa lo lejos que están en realidad el Sol, la Luna y los planetas, una encuesta Gallup de 1984 reveló que el 55 por ciento de los adolescentes estadounidenses cree en la astrología. Todos los días miles de personas en todo el mundo basan decisiones cruciales personales, médicas y profesionales en el asesoramiento recibido por astrólogos y publicaciones astrológicas.

Los astrólogos creen que las constelaciones

importantes son aquellas por las que pasa el sol en
el transcurso del año;  les llaman constelaciones
del zodiaco.
Los detalles de sus orígenes exactos se pierden en la antigüedad, pero, por lo menos, tiene miles de años y aparece en diferentes formas en varias culturas. Surgió en un momento en que la visión humana del mundo estaba dominada por la magia y la superstición, cuando la necesidad de comprender los patrones de la naturaleza tenía a menudo una importancia de vida o muerte. En esos días, los objetos celestes parecían ser o dioses, espíritus o  símbolos representativos de personajes divinos que pasaron sus días con los humanos. Las personas buscaban ansiosamente signos celestiales de lo que los dioses lo harían luego. Visto en ese contexto, un sistema que conectaba los planetas brillantes y constelaciones "importantes" con preguntas trascendentes de la vida era atractivo y tranquilizador. Aún hoy, a pesar de tanto esfuerzo en la educación científica, la demanda de la gente por la astrología no ha disminuido. Para ellos, pensar en Venus como un mundo desierto, cubierto de nubes y tan caliente como un horno es mucho menos atractivo que verlo como una ayuda para decidir con quién casarse.


Diez preguntas embarazosas
Una buena manera de empezar a pensar en la perspectiva astrológica, es darle una mirada escéptica y con humor a las consecuencias lógicas de algunas de sus afirmaciones. Aquí están mis diez preguntas favoritas para hacerles a los partidarios de la astrología:

1) ¿Cuál es la probabilidad de que la doceava parte de la población mundial viva un día similar?
Los redactores de columnas astrológicas en los periódicos (de las cuales sólo en los Estados Unidos se publican 1200 diariamente) afirman que uno puede saber lo que le va a suceder en el día con sólo leer uno de los doce párrafos de predicciones antes de salir de casa. Una división sencilla nos muestra que tal afirmación implica que casi  600 millones de personas deberían pasar un día similar, cada uno de los días del año. Dada la necesidad de complacer a tanta gente a la vez, queda claro por qué las predicciones astrológicas se escriben de la forma más  genérica y vaga posible.



 2) ¿Por qué para los astrólogos es crucial el momento del nacimiento en lugar de la concepción?
Para algunas personas la astrología parece científica porque el horóscopo se basa en un dato exacto: la fecha de nacimiento. Cuando la astrología se creó hace mucho tiempo, el momento del nacimiento era consideraba un punto trascendental en el desarrollo. Pero, hoy en día, entendemos al nacimiento como la culminación de nueve meses de desarrollo constante en el interior del útero. De hecho, los científicos ahora saben que muchos aspectos de la personalidad del niño se establecen mucho antes del nacimiento. Sospecho que los motivos por los cuales los astrólogos aún le dan importancia al momento del nacimiento poco tienen que ver con la teoría astrológica. En realidad, todos saben cuándo nacieron, pero es difícil (y tal vez algo embarazoso) identificar el momento en que fueron concebidos. Por eso, los astrólogos siguen usando la fecha más fácil de determinar, así sus predicciones suenan lo más personalizadas que sea posible.

3) Si el vientre de la madre puede mantener alejadas las influencias astrológicas hasta el nacimiento, ¿podríamos hacer lo mismo con un cubículo de carne?
Si tales fuerzas poderosas emanan de los cielos, ¿por qué son inhibidas antes del nacimiento mediante un delgado escudo de músculo, carne y piel? Y, si realmente lo hacen, y el horóscopo potencial del bebé no es satisfactorio, ¿podríamos retrasar la acción de las influencias astrológicas de inmediato rodeando al recién nacido con un delgado cubículo de carne hasta que los signos celestes sean más auspicioso?





4) Si los astrólogos son tan buenos como dicen, ¿por qué no son ricos?
Algunos astrólogos contestan que no pueden predecir eventos específicos, solamente tendencias generales. Otros afirman que tienen el poder de prever los grandes acontecimientos, pero no los pequeños. Sin embargo, en cualquiera de los casos, un astrólogo podría atesorar miles de millones con sólo predecir la conducta general del mercado o los precios futuros de los commodities. De esa manera no tendrían que cobrar a sus clientes tarifas tan altas. ¿Cuántos astrólogos predijeron el Lunes Negro de octubre de 1987 y le advirtieron a sus clientes?



5) ¿Son incorrectos los horóscopos hechos antes del descubrimiento de los tres planetas exteriores?
Algunos astrólogos afirman que el signo solar (la posición del Sol en el zodíaco en el momento del nacimiento), utilizado en la mayoría de los horóscopos de los periódicos exclusivamente, es una guía insuficiente de los efectos del cosmos. Estos practicantes “serios” (generalmente aquellos que se han perdido el lucrativo negocio de escribir en los diarios) insisten en que hay que tener en cuenta la influencia de todos los cuerpos mayores del sistema solar, incluyendo los planetas exteriores: Urano, Neptuno y Plutón, que no fueron descubiertos hasta 1781, 1846 y 1930, respectivamente. Si ese es el caso, ¿qué pasa con los astrólogos que afirman que su práctica ha dado lugar a predicciones exactas durante muchos siglos? ¿Acaso no son erróneos todos los horóscopos elaborados antes de 1930? ¿Por qué las inexactitudes de los antiguos horóscopos no llevaron a los astrólogos a deducir la existencia de Urano, Neptuno y Plutón antes de que los astrónomos los descubrieran?

6) ¿No deberíamos condenar la astrología como una forma de fanatismo?
En una sociedad civilizada deploramos cualquier sistema que juzgue a las personas por sexo, color de piel, religión, nacionalidad o cualquier otra circunstancia. Sin embargo, los astrólogos se jactan de que pueden evaluar a las personas basándose en un suceso de su nacimiento: la posición de los cuerpos celestes. Negarse a salir con alguien por ser de de Leo o no querer contratar a alguien porque es de Virgo, ¿no es tan malo como negarse a salir con un católico o no querer contratar a una persona de color?

7) ¿Por qué diferentes escuelas de astrología tienen tantas discrepancias entre sí?
Los astrólogos no parecen estar de acuerdo en los temas más fundamentales de su disciplina: ya sea para explicar la precesión del eje de la Tierra, cuántos planetas y otros objetos celestes deben ser incluidos y, el más importante, qué rasgos de personalidad corresponde a cada fenómeno cósmico. Lea diez columnas de astrología diferentes, o pida a diez astrólogos una lectura, y probablemente obtendrá diez interpretaciones distintas. Si la astrología es una ciencia, como afirman sus defensores, ¿por qué sus practicantes no convergen en una teoría de consenso después de miles de años de recopilación de datos y de mejora de su interpretación? Las ideas científicas, en general, confluyen con el tiempo, a medida que se ponen a prueba en el laboratorio o se contrastan con otra evidencia. Por el contrario, los sistemas basados ​​en la superstición o en las creencias personales tienden a separarse ya que sus practicantes cavan nichos separados mientras luchan por poder, dinero o prestigio.

8) Si la influencia astrológica se transmite mediante una fuerza conocida, ¿por qué predomina la de los planetas?
Si los efectos de la astrología pueden atribuirse a la gravedad, las fuerzas de marea o el magnetismo (cada escuela astrológica invoca uno diferente), entonces un estudiante inicial de física puede hacer los cálculos necesarios para ver lo que realmente afecta a un bebé recién nacido. En el libro de 1988,  Astrología: verdadero o falso (Prometeus Books), Roger Culver y Philip Ianna, analizan algunos casos. Por ejemplo, el obstetra que realiza el parto resulta tener unas seis veces la fuerza de gravedad de Marte y unos dos mil millones de veces su fuerza de marea. ¡El médico tiene una masa mucho menor que el planeta rojo, pero está muchísimo más cerca del bebé!

9) Si la influencia astrológica se ejerce a través de una fuerza desconocida ¿por qué es independiente de la distancia?
Todas las fuerzas de largo alcance que conocemos en el universo se debilitan cuanto más se alejan los objetos. Pero, como era de esperar en un sistema geocéntrico creado  hace miles de años, las influencias astrológicas no dependen en absoluto de la distancia. La importancia de Marte en tu horóscopo es idéntica, ya sea que el planeta esté del mismo lado del Sol que la Tierra o si se encuentra siete veces más lejos, del otro lado. Una fuerza que no dependiera de la distancia sería un descubrimiento revolucionario para la ciencia, cambiando muchas de nuestras nociones fundamentales.

10) Si las influencias astrológicas no dependen de la distancia, ¿por qué no hay astrología de las estrellas, de las galaxias o de los cuásares?
El astrónomo francés Jean-Claude Pecker ha señalado que los astrólogos parecen muy cortos de vista al limitar sus predicciones sólo a nuestro sistema solar. Hay miles de millones de cuerpos sorprendentes en todo el universo que añadir a la influencia de nuestro diminuto Sol, Luna y planetas. Aquel cliente que recibe un horóscopo en el que se omiten los efectos de Rigel, el púlsar del Cangrejo, o la Galaxia de Andrómeda, por ejemplo, ¿está realmente obteniendo una lectura completa?


Poniendo a prueba a la astrología 
Incluso si les otorgamos a los astrólogos el beneficio de la duda sobre todas estas cuestiones –aceptar que las influencias astrológicas pueden existir fuera de nuestra comprensión actual del universo– hay un punto final devastador: en pocas palabras, la astrología no funciona. Muchas pruebas cuidadosas han demostrado que, a pesar de sus pretensiones, los astrólogos realmente no pueden predecir nada. Después de todo, no necesitamos saber cómo funciona algo para decidir si funciona o no. Durante las dos últimas décadas, mientras los astrólogos se mostraban demasiado ocupados como para realizar pruebas estadísticamente válidas de su trabajo, fueron los físicos y cientistas sociales quienes han hecho el trabajo por ellos. Vamos a considerar algunos estudios representativos.


  1. El psicólogo Bernard Silverman, de la Universidad Estatal de Michigan, observó las fechas de nacimiento de 2.978 parejas a punto de casarse y otras 478 que se estaban divorciando en el estado de Michigan. La mayoría de los astrólogos dicen que pueden predecir qué signos astrológicos serán compatibles o incompatibles, cuando se trata de relaciones personales. Silverman comparó tales predicciones con los registros reales y no encontró correlaciones. Por ejemplo los hombres y las mujeres "incompatibles" se casaron con tanta frecuencia como los "compatibles".
  2. Muchos astrólogos insisten en que signo solar de una persona está fuertemente relacionado con la elección de una profesión. En efecto, el asesoramiento laboral es una función importante de la astrología moderna. El físico John McGervey de la Case Western Reserve University analizó las biografías y fechas de nacimiento de unos 6.000 políticos y de 17.000 científicos para ver si estos profesionales se agrupaban en ciertos signos, tal como predicen los astrólogos. Encontró que los signos de ambos grupos estaban distribuidos completamente al azar.
  3. El físico Shawn Carlson, del Laboratorio Lawrence Berkeley, llevó a cabo un experimento ingenioso para superar las objeciones de los astrólogos que consideran que el signo solar por sí solo no es suficiente para una lectura. A grupos de voluntarios se les pidió que proporcionaran la información necesaria para la confección de su horóscopo completo y que llenaran el Inventario de Personalidad de California, un cuestionario psicológico estándar que utiliza el mismo tipo de términos amplios, descriptivos y genéricos como en la astrología. Una "respetada" organización astrológica elaboró los horóscopos de los voluntarios y a cada uno de los 28 astrólogos profesionales, que previamente habían avalado el procedimiento, le era enviado un horóscopo y tres perfiles de personalidad, uno de los cuales pertenecía al sujeto del horóscopo. Su tarea consistía en interpretar el horóscopo y seleccionar cuál de los tres perfiles que coincidía. Aunque los astrólogos habían predicho que iban a obtener resultados mejores que el 50 por ciento de aciertos, su puntuación real en 116 ensayos fue de sólo el 34 por ciento de aciertos. ¡Justo lo que uno esperaría por puro azar! Carlson publicó sus resultados el 5 de diciembre de 1985 en la revista Nature, ante el desconcierto de la comunidad astrológica.
  4. Otras pruebas muestran que poco importa lo que dice el horóscopo, siempre y cuando el sujeto sienta que las interpretaciones fueron hechas para él personalmente. Hace unos años estadístico francés Michel Gauquelin envió a 150 personas el horóscopo de uno de los peores asesinos de la historia francesa y, haciéndoles creer que fue hecho para cada uno, les preguntó qué tanto se sentían reflejados. Noventa y cuatro por ciento de los participantes dijeron reconocerse en la descripción.
  5. Geoffrey Dean, un investigador australiano que ha llevado a cabo pruebas exhaustivas de la astrología, invirtió las lecturas astrológicas de 22 sujetos, sustituyendo ciertas frases por otras que eran contrarias a lo que en realidad decía el horóscopo. Aún así, los sujetos de este estudio dijeron que las lecturas coincidían consigo mismo con la misma frecuencia (95 por ciento de los casos) que personas a las que se les dio la lectura correcta. Al parecer, los que recurren a los astrólogos sólo quieren orientación (cualquier orientación).
  6. Hace algún tiempo los astrónomos Culver y Ianna hicieron un seguimiento de las predicciones publicadas por astrólogos reconocidos y organizaciones astrológicas durante cinco años. De las más de 3.000 predicciones específicas (incluyendo a muchos políticos, estrellas de cine y otras personas famosas), sólo el 10 por ciento se cumplió. Un reportero veterano –o  posiblemente cualquier persona que lea las noticias– podría haberlo hecho mejor simplemente intentando adivinar. Si las estrellas conducen a los astrólogos a predicciones incorrectas 9 de cada 10 veces, difícilmente pueden ser guías confiables para las decisiones de la vida y asuntos de estado. 
Evidentemente, aquellos de nosotros que amamos la astronomía no podemos esperar que la fascinación del público por la astrología simplemente desaparezca. Debemos hablar, siempre que sea útil o apropiado, para discutir las deficiencias de la astrología y los basamentos inestables en los que se apoya. Aquellos que trabajan con jóvenes pueden usar estas ideas para desarrollar un escepticismo saludable en los estudiantes y fomentar el interés por el cosmos real –el de los mundos remotos y los soles que andan despreocupados por los deseos y la vida de las criaturas del planeta Tierra. No permitamos que otra generación de jóvenes crezca atada a una antigua fantasía, restos de una época en la que nos amontonábamos a la luz del fuego por miedo a la noche.




7 comentarios:

  1. Magnífica página, he llegado a ella por casualidad y me ha gustado mucho.

    Se ve el notable esfuerzo realizado en algo tan loable como la búsqueda de la verdad.

    Muchas gracias al autor, desde ahora tiene un seguidor más.

    Saludos.

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  2. Está muy bien, tiene mucho sentido y estoy de acuerdo, pero a veces experimentando, he coincidido con personas nacidas en la misma fecha que yo, y he notado una cierta afinidad y conexión.

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    1. Claro, porque las predicciones suelen estar escritas de una forma vaga y con descripciones muy genéricas, que en realidad se aplican a la mayoría de las personas.

      Si hicieras la prueba con gente de otros signos verías que también tienes mucho en común con ellos, así que eso de nacer bajo tal o cual signo en verdad no dice nada de la persona.

      Además, uno se preocupa de buscar similitudes entre personas de su mismo signo, pero tiende a dejar de lado las muchas diferencias que existen.

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    2. Buena explicación. Gracias por responder.

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  3. Si la luna tiene influencias en las mareas, como puede ser que no tenga influencias sobre el hombre, si estamos hechos de mas del 70% de agua?

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  4. Buena pregunta.

    La única influencia conocida de la Luna en los océanos es la debida a la atracción gravitatoria -seguro habrás oído de las mareas-. La gravedad es una fuerza que atrae a los objetos con masa entre sí. Así, la Luna atrae a los océanos y los océanos atraen a la Luna. También, la gravedad hace que la Luna me atraiga a mí y que yo atraiga a la Luna… y así con cualquier objeto que se te ocurra (el hecho de que esté compuesto de cierto porcentaje de agua no tiene nada que ver con la gravedad).

    La clave está en que la fuerza de gravedad depende de la masa de los cuerpos, mientras más masa (más "pesado", digamos) mayor será la fuerza.

    La masa de toda los mares es de 14×10²⁰kg (14 seguido de 20 ceros), mientras que una persona promedio pesa sólo unos 70kg. Es decir, los océanos pesan unas 2×10¹⁹ veces más que una persona (o sea unas 20 millones de billones de veces más); por lo tanto la atracción gravitatoria entre la Luna y los océanos debe ser unas 20 millones de billones de veces más grande que la atracción entre la Luna y cualquier persona.

    Alguien podría decir:
    "La influencia gravitatoria de la Luna sobre las personas es muy pequeña, pero existe y no podemos negarla. Así, que no podemos descartar que la Luna influya en nuestra vida, así como influye en las mareas."

    Ese argumento es en parte cierto. La Luna tiene influencia sobre las personas, pero el problema es que esa influencia es extremadamente pequeña. ¿Cuánto? La fuerza de gravedad también depende de la distancia (es inversamente proporcional al cuadrado de la distancia). Así, mientras mayor es la distancia la fuerza se hace cada vez más chica. Si calculamos la fuerza que la Luna ejerce sobre una persona de 70kg nos da una fuerza de 0,0023Newtons. Mientras que sentado en un automóvil de 1000kg la atracción gravitatoria entre el auto y la persona es aproximadamente de 0,0047Newtons, ¡el doble que la debido a la Luna!

    Entonces, respondiendo a tu pregunta: ¿La Luna influye? Claro que influye, debido a la fuerza de gravedad; pero, por lo visto, muchos objetos cotidianos que nos rodean influyen mucho más que la Luna por su cercanía a nosotros.

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  5. ...y mejor respuesta! gracias!

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